jueves, 10 de diciembre de 2015

¿Cómo sobrevivir la Navidad en la oficina?


Con la llegada el mes de diciembre, el ambiente festivo y navideño se siente en todas partes del mundo, incluso en la oficina. Por estos días es difícil conseguir reservación en clubes sociales, restaurantes y fincas de recreo aledañas a las ciudades. 
Es buen momento para hacer un alto en el camino y rescatar lo que muchos empleados han perdido por diversos motivos: el sentido de pertenencia.
¿Cómo propiciarlo y lograrlo? Es una cuestión de decisión y de liderazgo, que debe partir de la cúpula de la empresa, así la ejecución recaiga en otros niveles, sobre todo en los departamentos de recursos humanos.
"Cuando los empleados sienten que las directivas están comprometidas con las celebraciones y agasajos, sin duda se inyecta energía y se genera entusiasmo entre los miembros del equipo de trabajo", afirma Rafael Ayala, consultor en clima organizacional.
En diciembre, generalmente, la gente está más distensionada y se vuelve más receptiva; espera noticias positivas y quiere escuchar algún mensaje del área gerencial.

Aunque en organizaciones grandes es difícil individualizar saludos y reconocimientos, los líderes acostumbran visitar los distintos departamentos y ofrecer una pequeña conversación, preguntar cómo se han sentido durante el año y cuáles expectativas se tienen para el siguiente.
En las reuniones colectivas es aconsejable que el presidente o gerente de la compañía pronuncie unas palabras informales y aliente a su equipo de trabajo.
En este sentido, los expertos en comunicaciones estratégicas sugieren que el mensaje se base en los siguientes aspectos:

-Brevedad: cuando se está en una celebración empresarial lo que menos se espera es un discurso largo y tedioso.

-Universalidad: evite hacer reconocimientos individuales a personas o a equipos específicos, pues es posible que quienes no son mencionados se sientan desplazados o incluso ignorados.
-Comunique de qué se trata: para evitar que los empleados se sientan desilusionados, es aconsejable repartir un volante o explicar en la invitación los detalles del agasajo. Por ejemplo qué incluye y si se pueden llevar acompañantes o no.

-Sencillez: tenga presente que es un mensaje de despedida y no una rendición de cuentas.
-Entusiasmo: la intervención debe estar llena de calidez, fervor, ánimo y alegría, toda vez que se trata de un acto de agradecimiento por la gestión de un año próximo a terminar.
-Sorpresa: reserve una buena noticia, por ejemplo un plan de expansión, un proyecto social que emprenderá la empresa o nuevos programas de carrera.
-Esperanza: siempre hable sobre aspectos positivos. Si el año que se aproxima está lleno de complejidades, refiérase a los retos, a las posibilidades de salir adelante o a la capacidad del talento humano de la organización.
Recuerde que el reconocimiento y la gratitud hacen milagros y la época de Navidad es la mejor para hacerlo. 

Sin embargo, todas las manifestaciones que se realicen deben ser sinceras y asumidas con devoción y no por obligación o porque así lo ha impuesto la costumbre y la tradición.



 Lo que no se debe hacer

Con las reuniones de despedida de fin de año hay que ser prudentes, cautelosos y previsivos, porque una buena intención puede convertirse en una situación desagradable.

-Planifique bien: no deje al azar la celebración en aspectos como el transporte, número de invitados, calidad y cantidad de comida, ubicación del lugar y atención a los invitados. En estos aspectos, ahorros pequeños pueden resultar costosos.
-Dé lo justo: no hay necesidad de hacer despedidas y celebraciones estrambóticas. Lo más importante es el detalle y el afecto que se le entregue al equipo.

-Sea oportuno: no se exceda en el consumo de licor. Dejarse ver tomado no es un buen ejemplo para los subalternos y, además, se presta para eventuales irrespetos durante la celebración. 

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